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Outras trece cancións bonitas
benxamín otero y germán díaz
O mundo é redondo, pero como dicía aquel chiste en que alguén repetía, para convencer a outro, que o mundo é redondo, é redondo, é redondo, é redondo… ata que o interpelado, que retrucaba que o mundo tiña máis ben figura de mandarina, réndese á insistencia e condescende que o mundo é redondo, e nese momento, o primeiro retrúcalle que: é redondo, pero inda así e todo, tan redondo non é.
Hai músicos que traballan con agullas de calcetar e hainos, coma Germán e Benxamín, que o fan con agullas de ganchillo, que teñen esa dobra na punta, que engancha o fío do outro lado e traio de volta consigo. A agulla fura a pataca do mundo, entra por Lalín ou por Arneiro, e sae pola India, polos Vilares, polas illas Feroe, pola de Ons, polo Río de Janeiro, por Burgos, por Lugo, por Madrid, por Compostela, e volve co fío de alá polo mesmo interior da terra para sacalo por Arneiro ou por Lalín, que son embigos da barriga e son ollos da cara.
A paisaxe física é un conxunto entre lonxanía, peso sólido do espazo, ámbito atmosférico e memoria musical inspirada. Quizais non se poida facer música sen atender a estas coordenadas.
Os gustos musicais son os gustos da paisaxe, que canto máis desarraigados, menos música son, porque nos fan ser menos do mundo. Os ventos son a parte máis sexual da paisaxe, os doce ventos: Aparctias, Bóreas, Cecias, Apeliotes, Euro, Euronoto, Noto, Libonoto, Lipo, Céfiro, Argestes e Tracias. Pero os temas musicais deste novo disco son quince, e eles minten a propósito dicindo que son trece. E ese movemento entre números é o vento, a mau da música na pel do ouvido, esa caixiña perfecta que planta tesouros no cerebro, que algunha xente vella fonetizaba: celebro.
O pano de ganchillo de Benxamín e Germán ten forma de estrela, de pinga de auga que rompe contra o chau e espalla o que primeiro recolleu, movementos de luz recta na curvatura da bola, da mandarina, da pataca do mundo, porque o mundo é, nas músicas súas: humor, frescor, calor, compango e melancolía.
Atentamente
2 de xuño de 2025
Celso Fernández Sanmartín
El mundo es redondo, pero como decía aquel chiste en que alguien repetía, para convencer a otro, que el mundo es redondo, es redondo, es redondo, es redondo… hasta que el interpelado –que replicaba que el mundo tenía más bien figura de mandarina– se rinde a la insistencia y condesciende con que el mundo es redondo... pero el primero le rebate: es redondo sí, pero, así y todo, tan redondo no es.
Hay músicos que trabajan con agujas de calcetar y los hay que, como Germán y Benxamín, lo hacen con agujas de ganchillo, esas que tienen una doblez en la punta, que engancha el hilo del otro lado y lo trae de vuelta consigo. La aguja agujerea la patata del mundo, entra por Lalín o por Arneiro, y sale por la India, por los Vilares, por las islas Feroe, por la de Ons, por Río de Janeiro, por Burgos, por Lugo, por Madrid, por Compostela, y vuelve de allá con el hilo, justo por el interior de la tierra, para sacarlo por Arneiro o por Lalín, que son ombligos de la barriga y ojos de la cara.
El paisaje físico es un conjunto entre lejanía, peso sólido del espacio, ámbito atmosférico y memoria musical inspirada. Quizás no se pueda hacer música sin atender a estas coordenadas.
Los gustos musicales son los gustos del paisaje, que cuanto más desarraigados menos música son, porque nos hacen ser menos del mundo. Los vientos son la parte más sexual del paisaje, los doce vientos: Aparctias, Bóreas, Cecias, Apeliotes, Euro, Euronoto, Noto, Libonoto, Lipo, Céfiro, Argestes y Tracias. Pero los temas musicales de este nuevo disco son quince, y ellos nos mienten a propósito diciendo que son trece. Ese movimiento entre números es el viento, la mano de la música en la piel del oído, esa cajita perfecta que planta tesoros en el cerebro –que alguna gente vieja fonetizaba celebro–.
El paño de ganchillo de Benxamín y Germán tiene forma de estrella, de gota de agua que rompe contra el suelo y esparce lo que primero recogió, movimientos de luz recta en la curvatura de la bola, la mandarina, o la patata del mundo, porque el mundo es –en sus músicas– humor, frescor, calor, acompañamiento y melancolía.
Atentamente
2 de junio de 2025
Celso Fernández Sanmartín
_versión en castellano: ffuentes